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  • Violencia física

    Es toda acción voluntariamente realizada que provoque o pueda provocar daño o lesiones físicas a la mujer. Por tanto, comprende cualquier acto no accidental que implique el uso deliberado de la fuerza: bofetadas, golpes, palizas, empujones, heridas, fracturas, quemaduras etc.

  • Violencia psíquica

    La violencia psíquica es toda conducta orientada a la desvalorización de la otra persona y a limitar su libertad. Se manifiesta a través de manipulaciones emocionales en forma de amenazas, insultos, desprecio, humillaciones, indiferencia ante las necesidades, opiniones, trabajos o actividades realizadas por la mujer, destrucción de objetos y pertenencias importantes para ella, intentos de aislarla de su entorno familiar y afectivo, o control de todos sus movimientos. Estas conductas desarrolladas por el agresor, tienen como objetivo reducir y erosionar la autoestima de la mujer y la seguridad en sí misma, así como de limitar al máximo su autonomía personal y la iniciativa propia, para convertirla en un ser pasivo y sumiso. Es una violencia menos visible que la violencia física (puesto que no deja marcas evidentes), pero esto no debe conducirnos al error de pensar que sus efectos son menos dañinos. Al contrario, la violencia psicológica causa enorme sufrimiento y provoca deterioro en la salud física y mental de la víctima, además de constituir la base sobre la que se asientan el resto de violencias.

    Este tipo de violencia se manifiesta en las parejas jóvenes de diversas maneras, tales como celos continuos, ridiculizaciones en público, amenazas, control de las redes sociales y el teléfono móvil, control de la ropa que viste, control de las amistades que puede o no frecuentar, entre otras. Estos intentos de controlar y someter a las chicas pueden parecer al inicio “normales” cuando se camuflan bajo el argumento de “esto es así porque te quiero” o bajo sutiles chantajes en nombre del amor. Sin embargo, la violencia con el tiempo se suele intensificar y deriva en actos de mayor gravedad. Por ello, es importante saber identificar los primeros indicios de la violencia psicológica y poner límites de inmediato. De lo contrario, a medida que pasa el tiempo y aumenta la violencia, se deteriora la autoestima y la capacidad de las chicas para decidir sobre su vida autónomamente, con lo que tendrán mayores dificultades para romper con el círculo del maltrato en el futuro.

  • Violencia sexual

    Se define como cualquier acción o contacto sexual practicado contra la voluntad de la mujer y considerado ofensivo o no deseado por ella. La violencia sexual no solo hace referencia a la violación, sino a todo acto de naturaleza sexual realizada sin el consentimiento de la mujer (tocamientos, prácticas que ella no desea o que considera ofensivas, negarse a utilizar métodos anticonceptivos, etc.). El agresor puede forzar a la mujer o amenazar -tanto de forma implícita como explícita- con agredirla si no accede a sus deseos; o también puede presionarla para mantener relaciones sexuales a través de chantajes, como por ejemplo mediante amenazas de abandono.

  • Violencia económica

    Aunque la violencia de género comprende todo acto de violencia física y psicológica, así como las agresiones a la libertad sexual, debe tenerse en cuenta que existen otros tipos de violencia hacia las mujeres menos visibles y, por tanto, más difíciles de detectar. Entre ellos, nos encontramos con la violencia económica, caracterizada porque el hombre maltratador hace uso del poder económico para hacer daño a la mujer. De esta manera, a las víctimas se les prohíbe utilizar el dinero o la administración de los bienes propios, ya que el hombre maltratador es el único que tiene acceso a los recursos económicos de la familia, prohibiendo a la mujer que haga ningún uso al respecto.